estás en la desgajada contenencia de la palabra
en el vino brumoso
en la ofrenda cotidiana de la vida
en otoño, de noche
golpean a mi puerta las fugaces luces
que rondan aún tu cabeza herida...
el oscuro escarabajo trepa
por un lenguaje aún intacto,
por una profesía salvada del tiempo
y la muerte cava tu libertad desenfrenada
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